miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Cambio histórico o más de lo mismo?

Parafraseando a winston churchil (él se refería a los sistemas de gobierno): El capitalismo es el peor sistema económico diseñado por el hombre, si exceptuamos a todos los demás. Es cierto que en su concepción puede resultar brillantísimo e, incluso, bello. Un sistema en el que todos los actores –empresario, trabajadores y consumidores- se mueven por su propio interés, comportándose de manera egoísta. Y, sin embargo, el resultado final acaba siendo el bien común. Un mecanismo que, en teoría, se regula a si mismo. Es algo que casi parece orgánico. No obstante está claro que, en su aplicación real, algo falla-el golem se revuelve y le echa las manos al cuello a su creador-. Pero no solo ahora, cuando en el primer mundo, vemos peligrar nuestra burbuja de bienestar –aquí la crudeza del capitalismo se dulcifica gracias a las políticas sociales-, sino desde siempre. Algo debe fallar, digo, en un sistema que fabrica monstruos como las corporaciones, despiadadas maquinas de acumular capital y consumir recursos, o que permite que el 40% de la riqueza mundial esté en manos de 225 personas mientras que 1200 millones viven en la miseria (estos no notan la crisis, ni los unos ni los otros). Tal vez no sea hora de poner un nuevo parche a la olla a presión ni de rebuscar en viejas ideas que han demostrado su inefiacia, tal vez sea hora de darse cuenta que hace falta un cambio de raíz. Tal vez haga falta un genio que sea a la economía lo que Einstein, con su teoría de la relatividad, fue a la física. Puestos a pedir…